Con el corazón lleno de gratitud y esperanza, la comunidad del Instituto Marillac I.A.P. se reunió para celebrar la Eucaristía en honor a San Vicente de Paúl, cuya vida continúa recordándonos que el amor a Dios encuentra su expresión más profunda cuando se transforma en servicio hacia los demás.
Este encuentro fue también una oportunidad para poner en manos de Dios el inicio de un nuevo ciclo escolar. Alumnos, docentes, colaboradores y miembros de nuestra comunidad nos unimos en oración para pedir que este camino que comienza esté acompañado de sabiduría, fortaleza, generosidad y esperanza.
Cada nuevo ciclo representa mucho más que regresar a las aulas. Es comenzar nuevamente, descubrir oportunidades, enfrentar retos y renovar nuestro compromiso con la formación de personas capaces de transformar su entorno a través del conocimiento, los valores y el servicio.
Bajo la inspiración de San Vicente de Paúl, pedimos especialmente que nunca perdamos la capacidad de mirar al otro con compasión, de tender la mano a quien lo necesita y de comprender que nuestra vocación adquiere un sentido todavía más profundo cuando aquello que somos y sabemos se pone al servicio de los demás.
Gracias, Sor Yolanda
Nuestra celebración tuvo también un momento especialmente significativo: expresamos nuestro profundo agradecimiento a Sor Yolanda Guzmán Yeh por todo el amor, entrega y compromiso que ha brindado al Instituto Marillac a través de su invaluable labor en Procuración de Fondos.
Detrás de cada esfuerzo, de cada gestión y de cada puerta que logró abrir, estuvo siempre presente un propósito mayor: contribuir a que nuestra misión educativa y social pudiera continuar llegando a quienes más lo necesitan.
Por ello, más que despedir una etapa, quisimos celebrar y agradecer su servicio.
Gracias, Sor Yolanda, por caminar junto al Instituto Marillac; por su generosidad, por creer en nuestra misión y por trabajar con entusiasmo y perseverancia en favor de nuestra comunidad. Su paso por esta encomienda deja huellas que permanecen y frutos que seguirán dando vida.
Hoy comienza para usted un nuevo servicio y, desde esta comunidad que la aprecia profundamente, elevamos nuestra oración para que Dios acompañe cada uno de sus pasos, le conceda alegría en su nueva misión y le permita seguir encontrando, en cada persona y en cada nuevo desafío, una oportunidad para amar y servir.
Que San Vicente de Paúl interceda por usted y que el espíritu de Santa Luisa de Marillac continúe iluminando su vocación.
Un nuevo ciclo, una nueva oportunidad para servir
Iniciamos este ciclo escolar con ilusiones renovadas y con la certeza de que no caminamos solos. Cada estudiante que llega, cada docente que comparte sus conocimientos y cada colaborador que entrega parte de sí construye diariamente la historia de nuestra institución.
Que esta Eucaristía sea el punto de partida de un ciclo lleno de aprendizajes, encuentros, crecimiento y oportunidades para hacer el bien.
Y que, siguiendo el ejemplo de San Vicente de Paúl, nunca olvidemos que los grandes cambios comienzan muchas veces con algo aparentemente pequeño: una mirada, una palabra, una mano extendida y un corazón dispuesto a servir.
A Sor Yolanda le decimos con enorme cariño: ¡gracias por todo lo compartido y mucho éxito en esta nueva misión!
Y a toda nuestra comunidad educativa: que Dios bendiga este nuevo ciclo escolar y nos permita continuar haciendo vida nuestro compromiso de:
“Ser siempre más, ser siempre mejor”.







