Introducción
La Organización Mundial de la Salud señala, que podrían salvarse en el mundo más de un millón de vidas infantiles al año, si todas las madres alimentaran a sus hijos hasta los dos años de vida con leche materna y exclusiva los primeros seis meses (OMS, 215).
La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud (OMS, 215).
En nuestro país nacen 2.4 millones de niños y niñas, de las cueles solo uno de cada siete goza de los beneficios de la lactancia, siendo solo el 14.4% de los niños y niñas que recibieron lactancia exclusiva durante sus primeros seis meses de vida, 12.7% en áreas urbanas y el 18.5% en rurales.
Solo el 38% de los recién nacidos son puestos al seno materno en la primera hora de vida. (36.7% en las áreas urbanas y el 42.3% en las rurales), lo que quiere decir según estos datos que el tiempo promedio de amamantamiento en zonas urbanas es de 4.9 meses siendo solo en algunos estados como Jalisco, Oaxaca y Guerrero los que presentan un índice de un 0% de alimentación al seno materno durante un promedio de 4 meses (UNICEF, 2015).
En este análisis se concluye que una de las causas por las cuales no amamantan las madres a sus bebés es por desconocimiento de los efectos positivos de la leche materna, la falta de apoyo y el entorno favorable (UNICEF, 2015).




